Archivo de la categoría: ciudad

La innovación social, ¿prácticas para producir autonomía, empoderamiento y nueva institucionalidad?

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Artículo escrito con Helena Cruz, Ismael Blanco y Yunailis Salazar publicado en la Revista Internacional de Sociología (2019. Vol 77, No 2)

A partir del análisis del caso de Cataluña, este artículo contribuye al debate en torno a la innovación social, ofreciendo una visión general sobre el desarrollo de las prácticas socialmente innovadoras y preguntándose por su potencial transformador en tres dimensiones: 1) la creación de espacios de autonomía social; 2) el empoderamiento ciudadano (particularmente de colectivos y en territorios de especial vulnerabilidad social), y 3) el desarrollo de nuevas arquitecturas institucionales que promuevan y refuercen los derechos sociales y de ciudadanía. El artículo parte de una extensa investigación que ha combinado el mapeo de la innovación social, una encuesta online y distintas entrevistas semi-estructuradas con informantes clave. En el artículo se muestran las potencialidades y los límites de la innovación social como factor de transformación social y se señala, asimismo, la necesidad de crear las condiciones institucionales propicias para su generalización y su consolidación.

Acceso y descarga del artículo entero en: http://revintsociologia.revistas.csic.es/index.php/revintsociologia/article/view/1026

Artistas que gentrifican barrios

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Originalmente publicado en Nativa

Lo estamos viviendo en carne propia. La vivienda y el territorio en su conjunto son una mercancía más. El precio del suelo sube en los centros de las grandes ciudades y se ventila la mitad o más de nuestro sueldo. El circuito se amplía hacia otros barrios y municipios.

La falta de regulación de los precios del alquiler, el escaso parque de vivienda pública y las políticas para atraer a fondos buitre han puesto alfombra roja a nuevas operaciones financiero-inmobiliarias. Los grandes propietarios del suelo y los capitalistas en suelo dirigen la especulación. No por sabido sobra repetirlo: esos rentistas no producen nada. Se dedican a comprar mercancías, especular con su precio futuro y conseguir más dinero. Les da igual si son viviendas, hoteles o frentes marítimos. No lo han hecho solos, ni siquiera son emprendedores. Han contando con la descomunal intervención del Estado.

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Entender a tu vecino reaccionario

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Artículo publicado en CRÍTIC

El declive de la clase media conduce a la guerra, decía Tocqueville. Tuviera o no razón, es indudable que la decadencia de las clases medias provoca reacciones de miedo, susceptibles de ser usadas para señalar como culpables de todos los males a los grupos sociales más vulnerables. El continente europeo ya ha vivido esa miseria política y social en otros momentos. En la crisis actual, de nuevo emergen organizaciones políticas que fomentan la xenofobia, el racismo y la guerra entre pobres.

No importa qué define a la “clase media” (si el nivel de renta o el prestigio social) para entender una de sus funciones: ser o sentirse de clase media significa dejar de luchar, en la medida que uno percibe su vida como algo estable. Una estabilidad ganada con esfuerzo que si otros no han conseguido es por ser vagos o maleantes. Un equilibrio garantizado por el respeto a las normas y las formas, aunque sean normas injustas y formas clasistas. Pero el aumento de las desigualdades ha provocado una crisis de identidad de las clases medias. El espejismo de estabilidad se ha roto. El miedo a no cumplir las expectativas de ascensión social o a reconocer que más que mileuristas o precarios somos pobres, abre la puerta a tendencias reaccionarias basadas en el sálvese quien pueda.

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Tesis doctoral: ¿qué poder transformador tienen las respuestas alternativas a la crisis?

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Tras una investigación de cuatro años en el Institut de Govern i Polítiques Públiques (IGOP) de la Universitat Autònoma de Barcelona, comparto aquí el resultado en forma de tesis doctoral. Su objetivo principal es analizar la capacidad de las respuestas alternativas a la crisis para producir cambios en las relaciones de poder y en los modelos de gobernanza.

En particular, en la tesis me pregunto por la capacidad transformadora de respuestas a la crisis surgidas entre 2008-2015 en Madrid y Barcelona definidas como más democráticas y justas que las políticas de austeridad dominantes. Las 12 alternativas seleccionadas coinciden en ser respuestas a necesidades y demandas ciudadanas a través de mercados «más sociales» o defendiendo instituciones y derechos colectivos. En la muestra he incluido alternativas conducidas por los gobiernos locales de Madrid y Barcelona y alternativas conducidas desde la acción colectiva. Todas, desde estrategias diversas, responden a demandas de acceso a la vivienda, gestión ciudadana de recursos urbanos y prácticas de emprendimiento social o cooperativismo. Seguir leyendo Tesis doctoral: ¿qué poder transformador tienen las respuestas alternativas a la crisis?

¿Conquistar el derecho a la ciudad sin conflicto?

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Texto de La Hidra Cooperativa en El Salto, escrito junto a Mauro Castro.

«La participación ciudadana plantea un conflicto: repartir poder. Si se habla de participación sin conflicto es que no hay poder en juego»

Esta es la conclusión de una vida dedicada a la política contada en primera persona por alguien que luchó por un barrio digno. «¿Qué más da mi nombre? Fuimos una lucha colectiva». Militante del movimiento vecinal, forjado en las redes sociales y comisiones del movimiento obrero, en 1968 fundó junto a otros y otras vecinas la asociación de su barrio en la periferia sur de Madrid. Durante tres décadas, las migraciones rurales hacia las urbes industriales y la inepta planificación estatal obligaron a miles de personas a vivir en barrios periféricos autoconstruidos, levantados por sus propias manos. Vivir hacinados en chabolas no era un ritual cultural de las clases obreras. Era la única solución posible producida por gente humilde, sin apenas medios, pero con una fuerza organizativa que marcaría una época.

1. El derecho a la ciudad: ganar un barrio, ganar el municipalismo.

Ganar un barrio significaba abrir el conflicto contra los intereses del capital y el Estado franquista, denunciando y respondiendo con toda la energía posible a las estrategias de expulsión y especulación urdidas por el régimen. Conquistar derechos era impensable sin antes organizar contrapoder: tomar como propio el legado del movimiento obrero, federar las luchas de los barrios, crear alianzas entre clases populares y clases medias, sumar todas las capacidades posibles para desgastar al régimen. Conquistar poder significaba enfrentarse a la violencia del franquismo y a su vez producir un diagnóstico propio sobre los verdaderos problemas y las posibles soluciones. Según avanzaba la pugna entre intereses de clase contrapuestos, el movimiento conseguía ganar hegemonía: no eran chabolistas ignorantes que ponían en peligro a la ciudad consolidada, eran vecinos y vecinas de clase obrera que defendían su legítimo derecho a la ciudad. Organizar el conflicto metropolitano, en fábricas y barrios, tuvo como desenlace conquistar la democracia y el municipalismo. Aunque no el municipalismo deseado. Los “pactos de estabilidad” de la época y la delegación de poder a partidos de izquierda, condujeron a la desactivación del movimiento y a una rápida integración de las ciudades en la agenda neoliberal. Un cierre en falso en nombre de la “modernización” y la “estabilidad” que hoy crea convulsiones. Pero el movimiento alcanzó algunas victorias, tantas como progresista pudo ser el municipalismo.

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La defensa de los bienes comunes y de instituciones público-comunitarias

FacebooktwitterredditTexto  junto a Laia Forné publicado en la Revista Nous Horitzons

Los derechos son un campo de lucha. Todas las normas escritas (y no escritas) que constituyen la vida social se han construido históricamente a partir del choque entre multitud de intereses sociales. Intereses de clase, de género, coloniales; intereses codificados en relaciones de poder, privilegios y asimetrías. El Estado como forma de organización social y política se tiene que situar en esta dinámica histórica y social conflictiva, no como una herramienta o un objeto de estudio atemporal y sin territorio. Dicho de otra manera: el Estado como relación social, como expresión institucional de formas de dominación, emancipación o confrontación entre segmentos sociales con condiciones materiales y esquemas de vida diferentes [1]. Del mismo modo, el conjunto de reglas que determinan o influyen a la hora de tener acceso, hacer uso, gestionar o extraer beneficio de todo recurso derivado de la producción social no son otra cosa que un terreno en disputa.

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El mercado de intercambio de cromos del Mercat de Sant Antoni y el capitalismo

FacebooktwitterredditTexto originalmente publicado en Nativa

Nada podría ser más fácil. El cromo que tú tienes es el que yo quiero. El cromo que yo tengo es el que tú quieres. Pues los intercambiamos. Nuestro objetivo individual, pero a la vez común, es completar el álbum de cromos. Cada uno su álbum, pero en el camino, las preferencias individuales encuentran respuesta en el cromo que otro aficionado tiene.

Esa necesidad mutua de conseguir lo que tiene el otro es lo que genera la sociabilidad. Hablamos, negociamos, compartimos nuestra afición y finalmente conseguimos el cromo que queríamos y lo tachamos en nuestra lista de “faltis”.

Muy cerca de mi casa, cada domingo por la mañana, se reúnen grupos de padres e hijos a intercambiar cromos frente al Mercat de Sant Antoni de Barcelona. Un mercado de trueque que ya existía antes de que en el Mercat empezaran las obras de restauración, que al parecer pronto terminarán. El número de gente que intercambia cromos puede variar. Más o menos una media de 60, aunque a veces puede llegar a unas 100 personas, depende de la época. En principio, la norma no escrita es que el dinero no sea el valor de intercambio dominante, sino que el valor de intercambio son los propios cromos. Dependiendo del chance, mi cromo puede valer lo mismo que el tuyo, pero cuatro cromos del montón bien pueden valer ese que tú tienes repe y que tanto cuesta conseguir. A veces el dinero intermedia, pero es una medida de valor secundaria, supeditada al valor de uso Seguir leyendo El mercado de intercambio de cromos del Mercat de Sant Antoni y el capitalismo

Reapropiarse de los bienes comunes: producir movimiento, datos, norma

FacebooktwitterredditTexto junto a Mauro Castro, como aportación de La Hidra a las jornadas MAK2 (Municipalismo, Autogobierno y Contrapoder) Escrito en el Periódico Diagonal.

El neoliberalismo no es un espíritu satánico que se manifiesta cuando algunas fuerzas oscuras lo convocan. El neoliberalismo es producto de la conquista de las instituciones por parte de las élites económicas y el poder financiero. Todo un asalto institucional. Para consolidar la privatización de servicios públicos fue necesaria la creación y el uso intensivo de herramientas jurídicas, leyes parlamentarias y tácticas capitalistas para cercar y extraer renta de la producción social: apertura de espacios para que se inyecte y circule el capital financiero sin control público; sistemas de evaluación de los servicios públicos basados en métricas economicistas; pliegos y condiciones de contratación de servicios básicos que escamotean el control público; políticas, reglamentos y medidas coercitivas para convertir en mercancía el trabajo, la tierra, el dinero y los saberes. Por eso darle la vuelta al calcetín no es tan fácil. La santería no nos sirve.

En el artículo “El Puerto de Barcelona: un gobierno en la sombra” señalábamos una estrategia de privatización que ha entregado un gran poder sobre el territorio a instituciones privadas y que incluso se ha replicado de una ciudad a otra. Las Autoridades Portuarias, figuras legales con autonomía presupuestaria y de gestión, han logrado un aislamiento absoluto de la presión pública y ciudadana respecto a la transformación de los frentes marítimos. Esta privatización de bienes comunes urbanos se desarrolló en paralelo al desarrollo urbanístico de los centros de las ciudades y para culminar ambos procesos fue necesario producir marcos jurídicos y arreglos institucionales específicos.

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