Los guardianes de la excelencia

artículo publicado en Nativa

En la cultura siempre hay guardianes de la excelencia. Creen ser los custodios de los valores que nos constituyen como seres civilizados o como seres modernos. Los amos del calabozo. Aparecen una y otra vez de manera cíclica pero con pintas diferentes. Qué sería de nuestras vidas sin esos tutores morales. Qué sería de nuestra piel si esos guardianes de la excelencia no nos dijeran cómo debemos cultivarnos.

«Hoy en día, existe también una Nueva Derecha que habla de excelencia, de valores humanistas, con el mismo aire; que ve manifestaciones menores como muestra de ‘anarquía’ y ‘caos’ a las que opone en nombre de la razón, la cultura, la educación». Esto escribía Raymond Williams en The Spokesman, en 1970. Un año antes, en Manchester, hacía una conferencia con las mismas reflexiones acompañadas con un nivel de cabreo milimetrado. Ese tipo de cabreo que exigen las cosas que uno considera importantes. Entre otros, las palabras de Williams iban dirigidas a Mathew Arnold, uno de los grandes exponentes de la teoría cultural burguesa. Es curioso. Más que cabreo, he sentido un escalofrío al volver a leer esas críticas de Williams. Retomo el episodio del que nacía esa reacción frontal de Williams hacia Arnold, creo que es bastante revelador.

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El comunitarismo liberal y la innovación social

Comparto una nota breve sobre una de las ideas que van surgiendo en la elaboración de mi tesis doctoral sobre “políticas de fomento de la innovación social: Entre cambios en las relaciones de poder y procesos de
sobreexplotación en la gestión comunitaria
”  Sé que el título es largo y farragoso, pido disculpas por mi falta de creatividad divulgativa. Se trata de algo en lo que estoy trabajando y más que una conclusión, es un elemento que va marcando bastante el camino de la investigación. Dicho en breve, tiene que ver con la preeminencia del comunitarismo liberal en las prácticas de innovación social. Tomando la película “El Manantial” de King Vidor como pretexto, en un texto anterior intentaba situar qué es el comunitarismo liberal. En ese caso el objetivo era otro, así que explico la idea con más detalle esperando que esa definición vaya tomando su propia forma.

Para esta investigación, estoy entrevistando tanto a espacios de coworking de emprendedores sociales, espacios urbanos autogestionados, colectivos y empresas que centran su actividad en responder los principales problemas de la agenda social, departamentos de políticas públicas, plataformas de defensa de derechos y organizaciones privadas que fomentan la emprendeduría social. En conjunto, formas de responder demandas sociales donde, así se expresa, lo público-estatal o el mercado hegemónico no parecen actuar con eficacia. Esa es una de las maneras con las que se suele definir la innovación social. Es a partir de un primer análisis de las 50 entrevistas que llevo realizadas en Barcelona y Madrid donde va emergiendo con fuerza una “nueva” institucionalidad: el comunitarismo liberal.

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“Dejadnos hacer política con la cultura”

Artículo publicado en eldiario.es

En 2008, un pequeño grupo de personas del sector cultural se manifestó delante del Teatre Kursaal de Manresa (Barcelona) durante la entrega de los Premis Nacionals de la Cultura de Catalunya. El entonces consejero de Cultura de la Generalitat, Joan Manuel Tresserras, hizo un gesto que dejó boquiabierto a todo el mundo. Acabada la ceremonia, bajó a hablar cara a cara con quienes le increpaban por elegir a dedo al director del Centro de Arte Santa Mónica, espacio ubicado al final de Las Ramblas de Barcelona.

Los manifestantes esgrimían que esos modos de hacer eran una forma de secuestrar el debate sobre la función pública de la cultura en la ciudad. El conseller aguantó estoicamente todas las interpelaciones y contestó una por una a todas las preguntas.

Dejando a un lado esa actitud sorprendente en un político, dispuesto a dar explicaciones de primera mano, lo relevante fue uno de sus argumentos clave. Para justificar su decisión, Tresserras fue directo a la rebaba de las políticas culturales. “Dejadnos hacer política”, dijo. O lo que es lo mismo, ¿acaso no es legítimo que el conseller de Cultura haga política con la cultura? Se supone que alguien designado para pensar e implementar políticas de lo considerado “cultural” debería poder hacer justo eso.

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La innovación social es de clase media

Artículo originalmente publicado en Nativa.cat

Hemos escuchado con insistencia absurda que la crisis es una oportunidad. Si uno se para a contar las veces que ha oído eso es posible que sean tantas como el típico “¿qué tal va todo?” o incluso el “buenos días”. También es cierto que depende del numero de conferencias TEDx que hayas visto en directo o en youtube, en ese caso, el número se dispara a lo loco.

El sustento de esta afirmación a veces se decora con una argumentación bastante bizarra: “crisis, en japonés, también significa oportunidad”. He escuchado varias veces esa frase acompañada con un tono entre turbio y pedante. Algo tipo “no habías pensado en el japonés mientras ves cómo desahucian a la gente, verdad chaval?”. Creo que todos tenemos ese tipo de manías que, por su nivel de tontería, son inconfesables. Una de las mías es que no soporto cuando se acude a la etimología de otros idiomas para argumentar un proceso político de escala macro o cuando se empieza un texto con una definición de la RAE. Como si hubieran instituciones neutras que contienen dosis de verdad atemporales de las que puedes echar mano para explicar el carácter de una crisis sistémica. Es una tontería. Seguro que no todo el mundo que acude al japonés para analizar cualquier cosa es una mala persona. Manías.

El caso es que hace unos días me saludaba de nuevo esta frase. Fue durante una conversación con una de las personas que coordina el Hub Madrid, un espacio de trabajo compartido ubicado en el Barrio de las Letras. En esta ocasión, la frase salía para ser desmentida. La coordinadora de comunicación del Hub Madrid me decía: «que la crisis es una oportunidad muchas veces sirve para disfrazar los niveles de precariedad que padecemos quienes intentamos encontrar una forma de autoempleo digna. La crisis es lo que es, pero hacemos lo que podemos para poder vivir en todo tipo de condiciones». Hice tres pliegues con mi prejuicios, los apreté fuerte con las dos manos, me los tragué y seguí escuchando. Pensé que en este espacio de co-working de emprendedores sociales situado en un barrio céntrico encontraría el típico discurso insulso, de pensamiento feliz, acomodado y cargado de optimismo emprendedor. Y no fue así. Sigue leyendo

curso sobre materialismo y cultura

Por si puede interesar, dejo aquí información del curso sobre materialismo y cultura que hemos lanzado desde Nociones Comunes Barcelona. El curso parte de un conjunto de preguntas como: ¿puede el materialismo ayudarnos a pensar la cultura? ¿qué nos puede ofrecer ahora mismo el materialismo?Jaron Rowan y yo mismo coordinamos este curso en el que participará  gente como Amador Fernández Sabater, Nizaia Cassian, Jaime Palomera, Lucia Lijtmaer, Tomás Sánchez Criado, Daniel López, Nuria Vila Alabao, Jara Rocha y Pau Alsina y contaremos con la relatoría gráfica de Carla Boserman.

El curso empieza el próximo martes 28 de octubre y consta de 6 sesiones que se realizarán de 19:00 a 21:00 en C/Sant Vicenç, 33 (Raval, Barcelona)

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Enfoques de la innovación social

Dejo aquí unas tablas con diferentes enfoques de la denominada “innovación social”. Estos contenidos provienen de la literatura que estuve revisando para un trabajo de investigación en el que intenté ordenar ese conjunto de nociones. Analicé diversos rumbos teóricos y casos prácticos que me ayudaron a construirlas.

El objetivo no era tanto aportar claridad a un posible debate terminológico, sino ir situando el modelo social que expresa cada enfoque de la innovación social. De hecho, ya sea en la innovación social o en general, lo que es revelador de cada discurso no es su capacidad para describir un proceso social, sino su capacidad para producirlo. Y, en gran medida, mi intención es esa: analizar qué realidad se quiere producir con cada uno de los enfoques de la innovación social. En concreto, los casos prácticos que he estado mirando pertenecen a las políticas públicas que fomentan la innovación social.

Actualmente estoy haciendo uso de estas tablas para mi tesis doctoral, mirando de cerca programas públicos que fomentan la innovación social en Barcelona, Madrid y Bilbao. Es una de las herramientas que estoy utilizando y rediseñando según sigue el curso de esta investigación. Si pueden ser útiles para otros trabajos o si a alguien le apetece comentarlas o contrastarlas con otras propuestas, encantado!

Toda crítica más o menos argumentada será MUY bien recibida, tan solo añadir en mi defensa que es una propuesta tentativa. Si lo comprendiera del todo, no estaría investigando ;)

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Los perdedores también crean

Artículo originalmente publicado en el blog del CCCB Lab

lego

En una conversación con la comisaria de arte Nancy Spector, Maurizio Cattelan aseguraba no considerarse a sí mismo como artista. Más bien, un trabajador del ámbito artístico que, por una cadena de casualidades, había ido a parar a ese circuito. Pese a lo fortuito de su carrera, Cattelan señalaba que le resultaba muy agradecido trabajar en una profesión donde «se puede ser un estúpido y la gente te dice –Oh, eres muy estúpido: gracias, gracias por ser así». Debido a su insistente bufonería y por algunas intervenciones acusadas de buscar la provocación fácil, este artista italiano ha sido criticado reiteradamente por confundir transgresión con cinismo. También es cierto que la sátira tiene cada vez menos adeptos, pero, sin importar ahora mismo la motivación de sus acciones, hay que agradecer a Cattelan que insista en quitarle el halo místico al trabajo creativo. O, todavía mejor, que busque en la estupidez un espacio creativo.

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Tu cultura es algo ordinario

Artículo originalmente publicado en Nativa.cat

Hace algunos años, un reputado violinista estadounidense interpretó varias piezas de música clásica en el metro de Washington. Fue en la estación l’Enfant Plaza, en el barrio Southwest Federal Center de Washington D.C, un distrito comercial repleto de oficinas del gobierno estadounidense.

Nadie lo sabía, pero a las 7:50h de la mañana y durante una hora, la gente que se dirigía apresuradamente a su trabajo se iban a cruzar a «uno de los mejores intérpretes de música clásica en el mundo tocando algunos de los temas más elegantes de la música jamás escritos con uno de los violines más valiosos jamás construidos». El músico era Joshua Bell, los temas eran de Johann Sebastian Bach y el violín era un Stradivarius tasado en 3 millones y medio de dólares.

El tinglado estaba organizado por The Washington Post y fue narrado como un “experimento social” con el objetivo de contestar la siguiente pregunta: En un momento inoportuno y localizada en un escenario banal, ¿trascendería la belleza? En un contexto incongruente, ¿podría la gente común reconocer a un genio?. Y, Oh sorpresa, resultó que no Sigue leyendo

Pragmatismo en la incertidumbre

Artículo originalmente publicado en Nativa.cat

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“Cambia el chip, no se puede pedir todo. Sé pragmático, visualiza objetivos concretos”

No es un libro de autoayuda ni la dieta de los siete días, es el fondo de un mensaje que crece en las instituciones públicas. Como un progenitor que quiere controlar los deseos infantiles de abrazar las nubes, estas instituciones han dado con una fórmula que creen calmará los ánimos.

Eso expresan algunas de las tendencias en las políticas públicas de Barcelona. Todas contienen un tono similar: el cambio vendrá si centráis vuestros esfuerzos en cosas pequeñas. Ahí sí nos entenderemos. Cosas “pequeñas” como la gestión comunitaria de algunos equipamientos en desuso, la cesión temporal de solares urbanos para prácticas ciudadanas o el apoyo a emprendedores sociales que respondan a demandas que antes se asistían desde la administración.

Es la versión frustrada del refrán popular: a grandes males, pequeñas soluciones. O la frase mítica del Capitán Lechuga: los pequeños cambios son poderosos. Acostumbrados como estamos en Barcelona a las formas de instrumentalización institucional, esto promete camuflar algo turbio y perverso, el típico regate institucional donde ceder un poco puede ayudar a equilibrar el conflicto social. Pero en todo esto también se masca una dosis alta de candidez institucional. Porque nada es pequeño si se anida en procesos que tienen largo recorrido. Porque el pragmatismo tiene muchas tonalidades y en este contexto los objetivos concretos pueden escalar de manera vertiginosa.

Miremos tres ejemplos de políticas públicas en Barcelona que buscan ese pragmatismo y el mensaje que llevan detrás. Acciones públicas con mensajes de los que existe plena conciencia y que, más que una instrumentalización unidireccional, prometen incrementar el pulso de fuerte cambio social en el territorio urbano.

Primera acción: repensar lo público.

Hace poco, el Ayuntamiento de Barcelona junto al think tank Citymart.com, lanzó el Barcelona Open Challenge. Esta llamada para emprendedores quiere dar «soluciones innovadoras a seis retos diferentes para transformar el espacio público y los servicios de la ciudad». La propuesta está dentro del programa de crecimiento económico lanzado por CIU bajo el plan Barcelona Growth. Con este programa se argumenta que las ciudades van a «invertir menos recursos públicos y a obtener más efectos en la sociedad, creando comunidades más sostenibles, con más resiliencia y participación

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El contrapoder como sentido común

Artículo originalmente publicado en Nativa.cat

No a todos los jóvenes les gusta el 15M. Algunos dudan sobre si el 15M «ha servido para algo». Algunos creen que no ha sido un proceso exitoso por su «falta de resultados». Otros creen que las movilizaciones actuales «han servido para concienciar un poco pero todo sigue igual».

Estas citas están extraídas de opiniones reales lanzadas durante unos grupos de discusión con jóvenes de entre 16 y 25 años. En total, cinco grupos de diez personas realizados apenas hace unos meses en Madrid y Barcelona [1]. En todos los grupos había paridad de género, estaban formados por jóvenes que habían cursado la ESO pero que no habían finalizado estudios de grado y, en todos los casos, tenían conexión a internet en casa. El tipo de selección permitió recoger voces plurales, con visiones diferentes de su entorno social. Grupos en los que hablábamos durante dos horas sobre formas de comunicación y acción colectiva, sus preferencias y valores personales o comunitarios y sus usos más o menos intensivos de Internet. Conversaciones en las que algunos tópicos parecían asomarse, algunos se escurrían y otros invertían su sentido.

De entrada, podrían chocar las visiones escépticas frente al 15M si las comparamos con las encuestas que han ido apareciendo y señalando una alta aceptación social. Pero a pesar de esas opiniones, a pesar de encontrar algunas expresiones que ponían en duda la utilidad del nuevo ciclo de movilización social, eran jóvenes 15mayistas. No, no es una contradicción. El tema clave es que en todos los grupos era palpable un imaginario crítico fruto de la ola de acción social. Una serie de recursos de análisis críticos producidos socialmente que genera agarraderas conceptuales y una mirada destituyente frente al poder político y mediático pero que, a su vez, parece que no logra borrar la incertidumbre con la que viven el día a día.

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Blog de Rubén Martínez Moreno